La Ermita – The Hermitage

Dedicated to Sophia, the Divine Feminine

 

 

Welcome!  

 

We are brothers and sisters living a “spirituality in the marketplace,” Christians dedicated to Sophia, the Holy Spirit, a life of contemplative prayer and integrated spirituality while living in the marketplace.

 

The practice of true religion dwells within the living of some form of spirituality. The practice of an authentic spirituality will unite and bring healing to the body and soul/spirit through love.

 

Through these pages we wish to share with those interested the blessings that flow from an intimate relationship of love with our Heavenly Father, Jesus, and especially with the Holy Spirit whom we have come to know as Sophia. We pray that something here will inspire you to seek a deeper relationship of love with the Father, Sophia and Jesus.

 

Click here to read our Covenant and Mission Statement.

 

La Ermita – The Hermitage, Inc., is a Non-Profit 501 ( C ) 3 Organization located at

239 Orange St.,

Macon, GA 31201.

 

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 Prayer 1

Prayer 2

 

 

¡Bienvenido!

 

Somos hermanos y hermanas que vivimos una “espiritualidad más profunda en el mundo real,” cristianos dedicados a Sofía, el Espíritu Santo, y a la vida de oración contemplativa mientras vivimos  una espiritualidad integrada.

 

La práctica de una religión auténtica debe llevarnos a una vida espiritual. La práctica de una espiritualidad auténtica debe unir el cuerpo y el espíritu o alma con el amor.

 

Deseamos por medio de estas páginas compartir con los interesados las bendiciones que brotan de la relación íntima del amor con nuestro Padre, Jesús pero especialmente con el Espíritu Santo, a quien hemos llegado a conocer cómo Sofía. Qué algo aquí le inspire a buscar también un lazo más profundo en amor con el Padre, Sofía y Jesús.

 

Haz un clic para leer el Convenio y Declaración Misional.

 

La Ermita – The Hermitage, Inc. es una organización sin lucro residenciada en

239 Orange St.

Macon, GA 31201

 

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Oración 1

Oración 2

 

The Feast of Pentecost

For us Christians, and especially for us of La Ermita, the Feast of Pentecost is the greatest of all feasts. Just as Jesus was resurrected to a new life of Love and Power by the Holy Spirit at his Baptism in the Jordan, and just as the disciples filled with fear and anxiety were resurrected to a new life of Love and Power by the Holy Spirit on Pentecost Sunday (Acts 2:42-47), so too has each of us been resurrected to a new life of Love and Power by the Holy Spirit. But our Resurrection/ Pentecost is not just a onetime experience. It cannot be. And neither was theirs.

 

We, like them, are here to grow in love. The more we are love, the more power of love we able to share with others, and that is being truly Christian, a child of our Beloved Sophia, because St. Paul tells us that this beautiful gift of new life was given to each of us for the common good of all. (1 Cor. 12:7)

 

Thus, all will know that we are Christians because it is obvious that we are sharing the power of Her gift of love (1 Cor. 12:4-11), be it as Nelson Mandela or Mother Theresa did, or as Pope Francis, or as simply being present with love to all around us, helping them in their need. Whenever we share the love we are, then we are living the Resurrected/Pentecostal life of Jesus.

 

This is true because we produce the fruits of the Tree of Love, the fruits that flow from being resurrected into Her New Life and filled with Her Love. (I Cor. 13:4-13) These fruits by their very nature always work miracles. They are the power that transforms all fears dwelling within us and in others. Without this power Jesus said we could do nothing. (Acts 1:4-8) And the greatest evil in our world is not sin, but fear. (I John 4:16:18) Only love heals broken hearts filled with fear.

 

May our Beloved Mother Sophia raise us all up.   We all need to be lifted out of our fears more, our fears of love (even our Father’s intimate love) and loving, of sharing, of being rejected and hurt, of reaching out to all with a love that heals, of being who we really are, so that the fruit of fear, our anger, anxiety and desire to fight one another, can be transformed. This is the miraculous power of Love. It alone will make our daily prayer to our Father become now a reality: “Thy Kingdom come, on earth as it is in heaven.” Amen!

La Fiesta de Pentecostés

Para los cristianos, y especialmente para nosotros de La Ermita, la Fiesta de Pentecostés es la mayor de todas las fiestas. Así como Jesús fue resucitado a una nueva vida de Amor y el Poder en el Espíritu Santo por su bautismo en el Jordán, y así como sus discípulos, llenos de miedo y ansiedad, fueron resucitados a una nueva vida de Amor y el Poder en el Espíritu Santo en el Pentecostés (Hechos 2: 42-47), así también cada uno de nosotros hemos sido resucitados a una nueva vida de Amor y el Poder en el Espíritu Santo. Pero, nuestra Resurrección / Pentecostés no es sólo una experiencia de una sola vez. No puede ser. Y tampoco era así para ellos.

 

Nosotros, como ellos, estamos aquí para crecer en el amor. Cuanto más somos amor, más poder de amor somos capaces de compartir con los demás, y eso es ser verdaderamente un cristiano, un hijo o hija de nuestro Querida Sofía, porque San Pablo nos dice que este hermoso don de la nueva vida se le dio a cada uno de nosotros por el bien común de todos. (1 Corintios 12:7)

 

Así, todos conocerán que somos cristianos porque es obvio que estamos compartiendo el poder de Su Don del Amor (1 Cor. 12:4-11), ya sea como Nelson Mandela o la Madre Teresa hicieron, o como el Papa Francisco, o como simplemente el hecho de estar presente con amor para todos alrededor, ayudándoles en su necesidad. Cada vez que compartimos el amor que somos, entonces estamos viviendo la vida Resucitada / Pentecostal de Jesús.

 

Esto es así porque producimos los frutos del Árbol del Amor, los frutos que se derivan de ser resucitados en la nueva vida y llenos del amor de Sofía. (I Cor. 13:4-13) Estos frutos, por su propia naturaleza siempre producen milagros. Ellos son el poder que transforma todos los miedos que habitan dentro de nosotros y en los demás. Sin este poder Jesús nos dijo que no podíamos hacer nada. (Hechos 1:4-8) El mayor mal en nuestro mundo no es pecado, pero el miedo. (I Juan 4:16:18) Sólo el amor cura los corazones lastimados llenos de miedo.

 

Que nuestra Querida Madre Sofía nos resucite. Todos tenemos que ser sacados más de nuestros miedos, nuestros temores del amor (incluso el íntimo amor de nuestro Padre) y amar, de compartirlo, de ser rechazados y heridos, de ayudar a todos con un amor que cura, de ser lo que somos realmente, por lo que el fruto del miedo, nuestra ira, la ansiedad y el deseo de luchar entre sí, pueda ser transformado. Este es el poder milagroso del amor. Es el único poder que hará lo que nuestra oración diaria a nuestro Padre se haga ahora una realidad: "Venga tu reino, en la tierra como en el cielo." ¡Amén!